Esta finca familiar ha cultivado café por más de ocho décadas, combinando prácticas tradicionales con una atención meticulosa a la calidad. Mélida, al frente del proyecto, asegura un cultivo responsable y un beneficio postcosecha que protege cada microlote desde el árbol hasta el punto de acopio.
☕ Procesos selectivos y consistentes:
La recolección manual de frutos maduros, junto a fermentaciones controladas y secados naturales, garantiza un café con perfil definido y una expresión limpia de su origen y variedad.
🌿 Compromiso con la tierra y la calidad:
Las prácticas agrícolas respetan la biodiversidad y conservan los suelos andinos, dando continuidad a un legado caficultor con propósito y autenticidad.
💚 Un café con alma, historia y excelencia:
Cada taza cuenta la historia de una finca que honra la tradición y se proyecta al futuro, ofreciendo cafés de especialidad con carácter, identidad y alma.
